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Apoyo de la casa Grau

La Casa Museo Grau da la bienvenida y apoya incondicionalmente a personas que exalten el nombre de Colombia a nivel local, nacional e internacional, reconociendo la buena voluntad y el espíritu de sus gentes.  Los Embajadores de Paz, a través de su arte, llevan su mensaje de paz y amor por el mundo, poniendo en alto, el nombre de su país, donde ellos llegan con sus obras, divulgan la imagen de una Colombia, pujante, comprometida, grande como su corazón; el corazón de cada uno de los colombianos que quiere la paz, el amor y el respeto entre los seres humanos del mundo.

 

Monika Hartmann

Directora Casa Grau

Andrés de Santa María

(1860-1945)

Andrés De Santa María nace en Bogotá (Colombia) el 10 de diciembre de 1860. En 1882 viaja a Francia. Trabaja como banquero y dos años después al fallecer su padre entra a la Escuela de Bellas Artes de París a estudiar pintura. Vive siete años en Inglaterra y después se radica en Bruselas  Su trabajo en su primer periodo es calificado como impresionista y postimpresionista, posteriormente como expresionista. Tiene gran influencia en él los dramáticos claroscuros  de Rembrandt y el surgimiento y reconocimiento de la Escuela Impresionista. En su estadía en Europa participa en varias ocasiones en el salón de artistas franceses y en la Sociedad Nacional de París en donde gana una mención especial. Regresa a Colombia en 1894, es nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes de Bogotá en la cátedra de paisaje y después como director de la misma. En 1910 viaja a Europa para no volver  Vive en París, España, Bruselas y Londres. En estas dos últimas ciudades tiene exposiciones retrospectivas en 1936 y 1939. Fallece en Bruselas (Bélgica) en 1945 a causa de una infección renal.

 

La importancia de Santa María es que introduce al arte colombiano en la modernidad. En América es considerado el primer gran exponente del pensamiento vanguardista. Su pintura actúa como reacción porque la interpretación de panoramas y parajes representa el primer empeño consciente en Colombia para referirse a lo local, lo particular y a lo propio. Con él toma trascendencia el tema del paisaje; en el retrato logra una innovación al utilizar empastes y un gran colorido que rompe la línea haciendo de sus figuras  síntesis casi hacia la abstracción. Su obra en general da la posibilidad a la crítica del arte en Colombia de llegar a argumentos antes no alcanzados.

 

Las Segadoras, es una pintura realizada en el año 1895 en óleo sobre lienzo (pertenece a la colección del Museo de Arte Moderno de Bogotá) Es una de las piezas más representativas del tema del paisaje en Colombia. Con ella,  se hace visible en Andrés de Santa María la influencia realista de su maestro Alfred Roll, al realizar varias obras sobre temáticas que muestran la labor social de las clases obreras y menos favorecidas. En esta tela, el pintor colombiano logra reflejar por medio de un paisaje local y con  personajes latinoamericanos una bella escena de trabajo en la cual se exalta a la mujer campesina. La riqueza cromática de la obra, su luminosidad representada en los tonos claros del entorno paisajístico, contrasta con las tres figuras femeninas logrando  destacarlas al máximo. Esta extraordinaria pintura nos evoca una escena similar, perteneciente a la célebre pintura realista, Las Segadoras del pintor francés Jean - Franҫois Millet,

 

Por Edgar Estupiñán

Maestro en Bellas Artes.

RICARDO ACEVEDO BERNAL

(1867-1930)

Ricardo Acevedo Bernal nace en Bogotá (Colombia) el 04 de mayo de 1867. Es un destacado pintor y músico colombiano. Sus primeros estudios los realiza en su ciudad natal en el Colegio de San Bartolomé. Estudió dibujo y pintura con el padre Santiago Páramo, luego en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá con Pantaleón Mendoza y con Francisco Torres. Hacia 1890 viaja a Nueva York. Vuelve a Colombia y años después viaja a Europa a la ciudad de Paris donde realiza estudios de pintura en la Academia Julien, en ella los destacados artistas Leon Bonnat y Robert Fleury son sus maestros. Asiste también en otros lugares de Europa a los talleres de Jean Paul Laurens y de Joaquín Sorolla, el gran pintor impresionista español.

Su importancia como artista es relevante para nuestro país. Como pintor es junto a Epifanio Garay, uno de los dos grandes del tema del retrato. A diferencia del anterior, sus trabajos poseen una frescura sin igual, el colorido es más vistoso y la pincelada es más suelta y libre, en muchas de ellas podemos observar la influencia que tuvo la pintura impresionista en él. Realizó retratos registrando a grandes personalidades de la cultura colombiana, a nuestros próceres, a damas de la alta sociedad, pinta obras de tema religioso e histórico. Gana menciones de honor en las exposiciones anuales del 20 de julio en 1883, 1889 y 1910. Es merecedor En 1928 de un gran homenaje en el cual el presidente de Colombia el doctor Miguel Abadía Méndez le otorga el título de “Artista Máximo”. Fue docente en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá y su director. Como gestor reúne valiosas obras de arte que dieron origen años después a la Pinacoteca del Museo Nacional. Como músico, apreció el folclor de Colombia en gran medida. Compuso melodías tanto para piano como para tiple y bandola en el género del pasillo. En 1929 fue nombrado cónsul de Colombia en Italia. En 1930, a la edad de 63 años fallece en Roma el 07 de abril.

La niña de la columna,  es una de sus pinturas más recordadas, fue realizada en el año 1930 en óleo sobre lienzo (Pertenece a la colección del Museo Nacional de Colombia). En ella el artista plasma con gran naturalidad la inquieta postura ensoñadora de una preadolescente, que atrae y encanta al observador con su calidez y transparencia. Ricardo Acevedo Bernal logra distribuir los espacios compositivos del formato con gran maestría, equilibrando los pesos visuales de tal manera que la figura logra evocar equilibrio, movimiento y armonía. El color del entorno en monocromía, resalta los suaves tonos cálidos de la piel de la niña. Es una pintura dulce, tierna y llena de alegría.

Por Edgar Estupiñán

Maestro en Bellas Artes

 

Para una hermosa pintura un sentido tributo: Soneto del poeta colombiano Héctor Ocampo Marín.

LA NIÑA DE LA COLUMNA

Reclinada en el límite risueño

De fugaz y amorosa adolescencia,

Tiene la forma grácil del ensueño

Y el perfil inefable de la ausencia.

La mañana desfila por su sueño

En euritmias de noria y florescencias;

Y discurre la vida sin empeño

En torno a su apacible transparencia.

Ausente del amor, apremia y arde,

Esta niña-mujer es la ilusoria

Primavera del tiempo y de la tarde.

 

Y esbelta como el ángel de los días,

Es la imagen perfecta de la gloria

En loca plenitud de melodías.

Los Embajadores del Arte en New York

 

Julio 2015

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